Diputació de Barcelona
Febrer 2020 - Núm. 93

EspaiS@lut

Butlletí de Salut Pública

EL SERVEI DE SALUT PÚBLICA INFORMA

Los microplásticos: ¿Qué son y cómo pueden afectar nuestra salud y la del planeta?

© Shutterstock.com / P_galasso2289

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Cada año, se estima que se producen 400 millones de toneladas de plástico en el mundo y solo un 9% se recicla, según las Naciones Unidas. La mitad del plástico que utilizamos en nuestro día a día son artículos desechables, como envases o pajitas. El plástico desechable tiene una vida útil media de 12 a 15 minutos, pero puede tardar entre 400 y 1.000 años a desintegrarse.

Por este impacto en el planeta, los microplàstics se han convertido recientemente en un tema de debate y de preocupación por parte de la población, incluidos el sector público y la comunidad científica, donde es un campo de investigación creciente.

Los microplásticos

¿Qué son los microplásticos?

Los microplàstics son piezas muy pequeñas de plástico que contaminan el medio ambiente. A pesar de que no hay consenso sobre la medida a partir de la cual puede considerarse microplástico, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos utiliza el parámetro de menos de cinco milímetros de diámetro para clasificarlos.

También hablamos de nanoplásticos para referirnos a un subconjunto más pequeño, generalmente menor de un micrómetro de longitud. Los nanoplásticos son la fracción más abundante y relevando biológicamente, puesto que son respirables y pueden atravesar el trato gastrointestinal, llegar a la circulación sistémica y a los órganos diana.

Los microplásticos pueden ser de dos tipos: primarios, es decir, fabricados específicamente en una medida ya micro (por ejemplo, abrasivos industriales, plásticos utilizados en cosméticos) o secundarios, es decir, formados por la fragmentación y la meteorización de artículos de plástico más grandes. La forma es variable e incluye esferas, partículas irregulares, fibras, películas, etc.

¿Dónde los encontramos?

En las últimas cuatro décadas, las concentraciones de estas partículas han aumentado significativamente en los océanos. Podrían haber hasta 51.000 millones de partículas microplásticas en el mar y océanos, según declararon las Naciones Unidas el 2017.

Hay que decir que las fuentes del entorno son múltiples e incluyen la superficie de la carretera, el desglose de las pinturas de carretera, los desechos de desgaste de los neumáticos, los textiles, la abrasión de objetos (por ejemplo, las suelas sintéticas de los zapatos), los céspedes artificiales, las fibras textiles y los cosméticos, entre otros.

Estudios recientes muestran que los microplásticos pueden estar presentes en algunos alimentos como por ejemplo aquellos que provienen del mar (peces, moluscos), entre otros. También se han encontrado microplásticos en el agua de consumo, tanto al agua de distribución pública como las aguas embotelladas, donde los niveles son más altos. Finalmente, los microplásticos también pueden estar al aire que respiramos, puesto que se han encontrado a la atmósfera de las ciudades y en entornos naturales.

¿Cómo pueden afectar a nuestra salud?

Durante los últimos años, el foco se ha puesto en l‘impacto de los microplásticos sobre el medio y la fauna marinos. El número de investigaciones científicas ha aumentado, junto con el interés público y de las instituciones.

Los microplásticos implican varias exposiciones a la vez. Por un lado, tenemos la partícula propiamente, que puede ser de varios tipos de polímero (como puede ser polietileno PE, polipropileno-PP, polietileno tereftalat-PET, poliestireno-PS, cloruro de polivinilo-PVC, policarbonato-PC, poliamida-PA, poliuretano-PUR, etc.), y de varias formas y medidas. En segundo lugar, los microplásticos contienen aditivos que se usan en la producción del plástico (bisfenol A, ftalatos, eters de difenil polibromats, colorantes de cadmio, entre otros). En tercer lugar, la superficie del microplástico puede ser un foco de concentración de contaminantes ambientales (como por ejemplo pesticidas y otros contaminantes orgánicos persistentes). Finalmente, los microplásticos pueden ser portadores de microorganismos adheridos a la superficie.

Hoy por hoy, se desconoce los posibles impactos para la salud. El ámbito científico está posando esfuerzos para estudiar la magnitud de la exposición de la población, la contribución relativa de las diferentes vías de exposición, la caracterización de la exposición por las diferentes rutas, la carga corporal y las posibles consecuencias de todo esto para la salud.

Cristina Villanueva
Investigadora Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por ”la Caixa”

Boletín: EspaiS@lut
Número de boletín: #93 - Febrer 2020