26/05/2026 16:12 h.
Sant Cugat del Vallès organiza un ciclo de cuatro sesiones participativas sobre memoria democrática

Una iniciativa vinculada a la redacción del Plan local de memoria histórica
El ciclo Ágora Memoria, organizado por la Concejalía de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Sant Cugat y con el apoyo de la Diputación de Barcelona, se estructuró en cuatro sesiones centradas en diferentes ámbitos de la memoria: la transmisión educativa e intergeneracional; las memorias de las migraciones; la prevención de los discursos de odio, y la relación entre memoria y espacio público.
El ciclo tuvo un carácter participativo y contó con la implicación de expertos, entidades y ciudadanos. Las aportaciones recogidas se tendrán en cuenta en la redacción del Plan local de memoria histórica de Sant Cugat.
El ciclo se cerró el 20 de mayo al Museo del Monasterio con la sesión «Memoria y espacio público», que analizó como las conmemoraciones, los elementos memoriales y las intervenciones urbanas influyen en la percepción de la memoria colectiva.
En la sesión, conducida por Marta Simó Sánchez, participaron Kathrin Golda-Pongratz, doctora en Arquitectura y Urbanismo y profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès; José Fernando Mota, historiador y miembro del Grupo de Estudios Locales de Sant Cugat, y Eva Virgili, directora de la Escuela de Arte y Diseño de Sant Cugat.
También intervinieron Maria Campillo, profesora de la Universitat de Barcelona; Xavier Menéndez, director general de Memoria Democrática de la Generalitat de Cataluña; Pedro Barbado, director de Memoria Democrática de la Diputación de Barcelona; Miquel Anduig, del Grupo de Estudios Locales, y Miquel Suzama, arquitecto.
Durante la sesión se reflexionó sobre el papel del nomenclador, las políticas urbanísticas y la construcción de la identidad de ciudad, y sobre los procesos de selección de la memoria colectiva, que comportan la visibilización de unos episodios históricos y la invisibilització otros, como los conflictos sociales o el pasado industrial en el caso de Sant Cugat del Vallès.
También se puso de manifiesto la necesidad de incorporar memorias plurales en el espacio público y de concebirlo como un ámbito compartido de convivencia y tolerancia que refleje la diversidad social y cultural.
El debate destacó el valor del patrimonio como herramienta para interpretar el pasado y prevenir la desmemoria, especialmente entre las nuevas generaciones. Así mismo, se abordó la gestión del patrimonio incómodo, en relación con los elementos vinculados al franquismo, planteando actuaciones de resignificación o retirada de acuerdo con el marco de la Ley de memoria democrática.
La sesión se cerró remarcando la importancia de continuar trabajando por una memoria colectiva plural, crítica e inclusiva, construida de manera participativa, y la idea que las decisiones sobre el espacio público tienen un impacto directo en la configuración de los relatos compartidos.
