Contexto histórico

La depuración de funcionarios fue un elemento crucial de control del régimen franquista que tenía como finalidad separar y destituir a las personas “desafectas”, en las administraciones locales (y también en el resto de ámbitos). Los procesos de depuración se iniciaron durante el transcurso de la Guerra Civil española y se aceleraron durante la etapa final del conflicto bélico en el 1939 con un conjunto de decretos y leyes que juzgaban el grado de colaboración de los funcionarios públicos con la Segunda República (1931-1939).